Acompañar el después: el desafío de los jóvenes que egresan de hogares convivenciales en Misiones


Eusebia Concepción Valdez, conocida como “Neni”, presidente de la Fundación Tupá Rendá, dialogó este martes con Nuestras Mañanas y puso el foco en una problemática poco visible: el desafío que enfrentan los jóvenes que, al alcanzar la mayoría de edad, deben dejar los hogares convivenciales e iniciar una vida autónoma.

Durante la entrevista, explicó que esta etapa es “compleja” y requiere no solo de asistencia económica estatal, sino también de vínculos de contención. “El programa en realidad es la ayuda económica del Estado y después las relaciones empáticas que pudo haber establecido el joven dentro del hogar”, señaló.

En ese marco, la institución acompaña el egreso de dos jóvenes de 20 y 21 años, promoviendo la continuidad de su formación si así lo deciden. La transición se apoya en redes cercanas, como hermanos que ya atravesaron esta instancia, y en herramientas estatales como la beca PAE y pensiones, aunque advirtió que su alcance es limitado.

Hoy, el hogar alberga a 16 menores judicializados y atraviesa dificultades económicas por demoras en los subsidios, situación que buscan sostener mediante ferias solidarias. En este contexto, Valdez remarcó el impacto emocional en estos jóvenes y convocó a la sociedad a involucrarse en su inserción a la vida adulta: “Si conocen a un joven egresado que está haciendo un esfuerzo para salir adelante, denle una mano. Un mundo mejor es posible, pero necesita del compromiso de todos”.

El audio de la entrevista realizada en Radio Tupambaé:

 

Actualmente, la fundación se encuentra preparando el egreso de dos jóvenes de 20 y 21 años, quienes permanecieron más tiempo en la institución para completar su formación. “A los 18 años son declarados mayores de edad y pueden irse, pero la idea es que, si aceptan, continúen formándose hasta estar medianamente preparados”, explicó.

En ese sentido, remarcó que, al tratarse de personas adultas, toda intervención depende de su consentimiento. “Muchas veces el joven piensa que se va a llevar el mundo por delante y no acepta ayuda. Eso también hay que respetarlo”, sostuvo.

La titular de Tupá Rendá destacó que el acompañamiento posterior se articula, en gran medida, con el entorno cercano y con quienes ya atravesaron ese proceso. “Las hermanas que ya egresaron son hoy una contención fundamental para las que están por salir. Se va armando una red entre ellos”, indicó.

Además, mencionó herramientas como la beca de egreso —conocida como PAE— gestionada a través de organismos estatales, que si bien no cubre todas las necesidades, representa un respaldo importante. En algunos casos, como el de las jóvenes que están por egresar, se suma la gestión de pensiones por discapacidad.

No obstante, Valdez advirtió que el acompañamiento estatal presenta limitaciones. “No existe un lugar donde puedan ir después del hogar. Existe la beca y un referente afectivo que los ayuda a administrarla, pero todo depende del factor humano”, expresó.

Desde una mirada más profunda, la referente social subrayó el impacto emocional que atraviesan estos jóvenes. “En muchos casos, el adulto en su primera infancia fue una figura de daño. Luego pasan por distintas instituciones con personas desconocidas. Que logren salir adelante y enfrentar la vida adulta es un verdadero milagro”, afirmó.

Actualmente, el hogar cuenta con 16 menores alojados y dos jóvenes en proceso de egreso. Según detalló, todos los niños están judicializados y reciben contención integral en educación, salud y recreación. Sin embargo, algunos casos presentan mayores dificultades, como aquellos en convocatoria pública de adopción, donde las posibilidades de encontrar una familia disminuyen con la edad.

En cuanto al sostenimiento de la institución, Valdez señaló que enfrentan dificultades económicas debido a demoras en los subsidios estatales. “No es lo mismo cobrar regularmente que recibir varios meses juntos. Eso genera complicaciones administrativas y financieras”, explicó.

Frente a este escenario, las ferias solidarias organizadas por la fundación se convierten en una fuente clave de ingresos. La próxima está prevista para el segundo fin de semana de mayo, con el acompañamiento de la comunidad.

Finalmente, Valdez hizo un llamado a la sociedad misionera a involucrarse activamente. “Si conocen a un joven egresado que está haciendo un esfuerzo para salir adelante, denle una mano. Un mundo mejor es posible, pero necesita del compromiso de todos”, concluyó.