Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y el entonces prior general de los agustinos, Robert Prevost, hoy papa León XIV, condenaron el terrorismo y advirtieron sobre las consecuencias del odio y la violencia.
Al cumplirse 25 años de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, vuelven a cobrar relevancia los mensajes pronunciados por distintos referentes de la Iglesia católica frente a aquella tragedia. San Juan Pablo II, Benedicto XVI, Francisco y el entonces prior general de la Orden de San Agustín, Robert Prevost, hoy papa León XIV, rechazaron el terrorismo y alentaron la paz, la justicia, el diálogo y la reconciliación.
Los atentados del 11 de septiembre de 2001 dejaron cerca de 3.000 muertos en cuatro ataques suicidas. Desde las primeras horas posteriores a la tragedia, la Santa Sede expresó su cercanía con las víctimas y condenó la violencia como una afrenta contra la dignidad humana.
Juan Pablo II: “El mal y la muerte no tienen la última palabra”
Al recibir la noticia en Castel Gandolfo, san Juan Pablo II se retiró a rezar y posteriormente envió un telegrama al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en el que calificó los atentados como un “horror indescriptible”, un acto “inhumano” y un “momento oscuro y trágico” de la historia.
Al día siguiente, durante la audiencia general celebrada en la plaza de San Pedro, en un clima marcado por el silencio y la conmoción, afirmó: “Ayer fue un día oscuro en la historia de la humanidad, una terrible afrenta a la dignidad humana”.
El pontífice también se preguntó: “¿Cómo es posible cometer actos de tan salvaje crueldad?”. Frente a esa realidad, señaló que la esperanza se encuentra en Cristo, porque “el mal y la muerte no tienen la última palabra”.
Un año después, el 11 de septiembre de 2002, renovó su condena al terrorismo, al que definió como “una manifestación de ferocidad inhumana”. En aquella oportunidad sostuvo que “la razón y el amor son los únicos medios válidos para superar y resolver las disputas entre individuos y pueblos”.
Robert Prevost llamó a rechazar la venganza
Mientras en Roma se seguían con preocupación las consecuencias de los atentados, el sacerdote estadounidense Robert Prevost participaba del Capítulo General de la Orden de San Agustín, en el que sería elegido prior general el 14 de septiembre de 2001.
Durante la misa de clausura del 21 de septiembre, celebrada en Santa María del Popolo, recordó los atentados y expresó: “No podemos dejar de recordar los trágicos sucesos que sacudieron a Estados Unidos el 11 de septiembre”.
Prevost advirtió entonces que “el odio y la violencia seguirán creciendo mientras tantas personas se vean obligadas a vivir en la pobreza extrema y oprimidas por tantas formas de injusticia”.
En ese contexto, sostuvo que, mientras algunos buscaban la venganza, los agustinos debían dar testimonio de los valores del Evangelio, especialmente de “unidad, diálogo, paz y reconciliación”.
Benedicto XVI: “Toda vida humana es valiosa”
El 20 de abril de 2008, durante su viaje apostólico a Estados Unidos, Benedicto XVI visitó la Zona Cero, encendió una vela en memoria de las víctimas y rezó para que Dios concediera “la sabiduría y la valentía para trabajar incansablemente por un mundo en el que reine la paz auténtica y el amor entre las naciones y en cada corazón humano”.
Con motivo del décimo aniversario de los atentados, mediante una carta dirigida al arzobispo Timothy Dolan, recordó el “brutal ataque” del 11-S y afirmó que ninguna circunstancia puede justificar el terrorismo.
“Toda vida humana es valiosa a los ojos de Dios”, escribió Benedicto XVI, al tiempo que llamó a promover “un respeto auténtico hacia los derechos inalienables y la dignidad de cada individuo y de cada pueblo”.
Francisco: “No más unos contra otros”
El papa Francisco visitó la Zona Cero el 25 de septiembre de 2015, durante su viaje apostólico a Estados Unidos, y participó allí de un encuentro interreligioso.
Frente al memorial construido sobre las huellas de las Torres Gemelas, describió el 11-S como “un acto de destrucción sin sentido” y se refirió a “un dolor palpable y desgarrador que clama al cielo”.
Francisco advirtió que “la lógica de la violencia, el odio y la venganza solo puede producir dolor, sufrimiento, destrucción y lágrimas”. Luego llamó a pedir el compromiso con la paz: “Paz en todo este mundo que Dios nos ha dado como hogar de todos y para todos. Simplemente paz”.
Seis años después, el 11 de septiembre de 2021, en un mensaje dirigido al Foro Interreligioso del G20 celebrado en Bolonia, volvió a insistir en que “no podemos ser indiferentes ni neutrales” y exhortó a tomar partido por la paz.
“¡No más guerra, no más unos contra otros, no más sin los demás!”, afirmó entonces, al advertir que “los jóvenes y la historia nos juzgarán por esto”.
A 25 años de los atentados, aquellas expresiones mantienen como eje común el rechazo a la violencia y al terrorismo, junto con el llamado a construir respuestas basadas en la paz, la justicia, el diálogo y la reconciliación.

