Klingbeil cuestionó la prohibición del glifosato y pidió una alternativa viable para los productores misioneros


El productor y referente del sector agropecuario de Misiones, Cristian Klingbeil, respaldó el proyecto legislativo que propone revisar la prohibición general del glifosato en la provincia y cuestionó que la medida se haya implementado en 2023 sin contar previamente con un reemplazo técnicamente viable.

En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, Klingbeil sostuvo que el planteo del sector no implica defender al herbicida de manera permanente, sino reclamar que cualquier sustitución se concrete cuando exista una alternativa que pueda utilizarse efectivamente en las chacras y que, además, sea aceptada por los mercados internacionales.

Al referirse a la prohibición establecida por la Ley VIII Nº 103, el productor fue crítico con la forma en que se tomó la decisión. “Se largaron a un piletazo con esa ley y nunca se fijaron si había agua en el fondo de la pileta”, afirmó.

Según explicó, uno de los principales problemas generados por la normativa fue la falta de un producto sustituto que estuviera aprobado, probado técnicamente y reconocido en los mercados internacionales. Esta situación, indicó, generó incertidumbre entre productores, industriales y compradores del exterior, especialmente en actividades vinculadas a la exportación, como el té.

Klingbeil recordó que los reclamos del sector comenzaron prácticamente desde la sanción de la normativa. En 2023, productores e industriales ya planteaban la necesidad de modificar el artículo 7 de la ley, mientras compradores externos consultaban qué insumo sería utilizado en Misiones una vez que entrara en vigencia la prohibición.

Desde entonces, la discusión atravesó reclamos sectoriales, presentaciones judiciales, prórrogas y excepciones, hasta desembocar en el proyecto que actualmente busca eliminar la restricción.

Una cuestión de previsibilidad para las exportaciones

Para Klingbeil, una eventual modificación de la normativa permitiría recuperar previsibilidad para distintas cadenas productivas de la provincia.

Aunque destacó especialmente la situación del té, señaló que la incertidumbre también alcanzó a la yerba mate, la actividad forestal y otras producciones que dependen de los mercados externos.

En su análisis, eliminar la fecha de prohibición permitiría transmitir a los compradores internacionales que el producto continuará disponible mientras no exista un sustituto homologado que pueda cumplir con las mismas condiciones de eficacia y operatividad.

Sin embargo, aclaró que la modificación de la normativa no resolvería por sí sola los problemas de competitividad que enfrentan las economías regionales.

En ese sentido, sostuvo que actualmente una de las principales dificultades para competir en el exterior está vinculada con la estructura de costos argentina, particularmente por el incremento de los costos medidos en dólares y el peso que tienen componentes como la energía y el gasoil.

Como ejemplo, mencionó a la yerba mate y señaló que, pese a los volúmenes exportados, el promedio ronda los 1,80 dólares por kilo, un valor que consideró insuficiente frente a los costos que debe afrontar toda la cadena productiva.

“No es una defensa del glifosato”

Klingbeil buscó diferenciar el reclamo del sector de una defensa permanente del herbicida. Según explicó, si existiera una alternativa más saludable para las personas y el ambiente, con una eficacia similar y que pudiera ser utilizada de manera razonable en las chacras, los propios productores tendrían motivos para adoptarla.

El problema, sostuvo, es que actualmente no existiría una herramienta que reúna todas las condiciones necesarias.

Entre los requisitos mencionó la eficacia agronómica, la posibilidad de aplicación con los equipos disponibles, la aprobación de los organismos correspondientes, la aceptación de los mercados de destino y un costo que pueda ser afrontado por los productores.

También hizo referencia a experiencias internacionales y señaló que distintos países europeos, entre ellos Francia, atravesaron debates y postergaciones en torno a la prohibición del glifosato debido a las dificultades para encontrar alternativas capaces de reemplazarlo.

Para el productor, esos antecedentes deberían ser tenidos en cuenta antes de establecer una eliminación obligatoria en Misiones.

Además, cuestionó algunos de los productos alternativos que fueron ensayados en la provincia. Según relató, determinadas propuestas presentaban dificultades vinculadas con el volumen necesario para su aplicación, la preparación de las mezclas y la operatividad cotidiana en las chacras.

Desde su perspectiva, una alternativa no puede ser considerada viable únicamente por ser ambientalmente más favorable, sino que debe funcionar en condiciones reales de producción y resultar económicamente sostenible.

Expectativa por el tratamiento legislativo

Respecto del proyecto que propone modificar la normativa, Klingbeil se mostró optimista y consideró que existiría un respaldo parlamentario amplio.

El productor destacó el acompañamiento del bloque de Movimiento por lo que Viene y recordó que distintos sectores de la oposición ya habían cuestionado la prohibición desde su sanción.

A su entender, la composición actual de la Cámara de Representantes de Misiones permite prever que la iniciativa podría contar con los votos necesarios para avanzar.

Más allá del resultado legislativo, Klingbeil planteó que el objetivo debería ser evitar que una futura transición hacia productos más amigables con el ambiente vuelva a quedar atada exclusivamente a una fecha establecida por ley.

Para el referente agropecuario, cualquier sustitución debería producirse cuando exista una herramienta concreta que sea ambientalmente superadora, técnicamente efectiva, autorizada, aceptada por los mercados internacionales y económicamente sostenible para los productores.

De esta manera, sostuvo, la discusión sobre el glifosato no debería reducirse a una postura a favor o en contra del herbicida, sino centrarse en las condiciones necesarias para garantizar la continuidad de la producción mientras se desarrollan alternativas que permitan avanzar hacia modelos más sustentables.

Fuente: Primera Edición