En una solemne ceremonia en la Basílica de San Pablo Extramuros, el papa León XIV presidió las segundas vísperas que pusieron fin a la 59.ª Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Bajo el lema «¡Somos uno!», el Pontífice instó a las diversas confesiones presentes a superar las divisiones históricas para comunicar la fe con «una sola voz» en el mundo contemporáneo.
Durante su homilía, el Papa recordó que las fracturas entre cristianos, si bien no extinguen la luz de Cristo, vuelven «opaco» el rostro de la Iglesia ante la humanidad. La celebración coincidió con la solemnidad de la conversión de San Pablo, a quien puso como ejemplo de transformación espiritual y entrega absoluta al anuncio del Evangelio.
El hito de Nicea y el camino hacia 2033
León XIV destacó la relevancia de su reciente viaje a Turquía en noviembre de 2025, donde celebró junto al Patriarca Bartolomé I el 1700 aniversario del Concilio de Nicea. El Pontífice calificó como un hecho «inolvidable» el haber recitado el Credo niceno en el mismo lugar de su redacción original, reforzando los cimientos comunes de la cristiandad.
Con la mirada puesta en el Jubileo de 2033, que conmemorará los dos mil años de la Redención, el Papa llamó a profundizar en la «sanación de la memoria». En este contexto, elogió el testimonio del pueblo armenio, cuyas Iglesias prepararon los materiales de oración de este año, resaltando la figura de San Nersés «el Agraciado» como un pionero de la unidad en el siglo XII.
Un gesto simbólico en la Basílica
El encuentro contó con una amplia representación de líderes religiosos, entre ellos el metropolitano Polykarpos del Patriarcado Ecuménico y el obispo anglicano Anthony Ball. Un momento de particular simbolismo ocurrió antes del inicio del rito, cuando se iluminó el nuevo mosaico circular de León XIV, instalado en la nave de la Basílica junto al de su predecesor, el papa Francisco.
La ceremonia concluyó con un mensaje de paz dirigido especialmente a los pueblos de Europa oriental y occidental. El cardenal Kurt Koch, responsable de la unidad de los cristianos en el Vaticano, cerró el acto recordando que la búsqueda de la unidad no es una «ventaja estratégica», sino una exigencia esencial del bautismo y la fe en Jesucristo.

