En comunicación con Cultura en Diálogo, la docente Alejandra Rosario Rosi, de la Escuela N.º 940 de El Soberbio, detalló la campaña solidaria que impulsa la comunidad educativa para reactivar el taller de cine en la institución.
La iniciativa surgió a partir del entusiasmo de los propios alumnos de sexto y séptimo grado, quienes tras ver producciones audiovisuales realizadas por promociones anteriores —entre ellas un corto titulado “El mensaje final”— manifestaron su deseo de volver a contar con ese espacio creativo. “¿Cuándo nos va a tocar a nosotros hacer cine?”, fue la pregunta que motivó a la docente a buscar alternativas para concretar el proyecto.
Según explicó durante la entrevista, actualmente no existen líneas de financiamiento ni programas específicos que permitan sostener el taller desde el sistema educativo formal. Ante este escenario, la comunidad decidió apelar a la solidaridad de vecinos, amigos y personas vinculadas al ámbito cultural para reunir los recursos necesarios.
El objetivo es cubrir, en una primera etapa piloto, los meses de marzo a junio, con la intención de presentar las producciones audiovisuales durante la tradicional Fiesta de San Juan que organiza la institución. El monto estimado para poner en marcha el taller asciende a 130 mil pesos mensuales, destinados a la tallerista que estará a cargo de las actividades.
La propuesta será coordinada por Lila Berger, vecina de la zona y referente cultural que ya ha desarrollado experiencias similares en la escuela en el marco de programas educativos. Además de su labor artística, reside en una chacra del paraje San Ignacio, donde lleva adelante un emprendimiento productivo familiar.
Rosi destacó que el taller no solo representa la posibilidad de aprender técnicas audiovisuales —manejo de cámara, construcción de guiones y edición— sino también de generar experiencias significativas. “Más allá de pensar en futuros cineastas, buscamos crear buenos recuerdos. Lo que hacemos hoy es un refugio para la memoria del mañana”, expresó.
La Escuela 940 se caracteriza por su perfil innovador, integrando propuestas vinculadas a la huerta, la producción animal y la educación ambiental dentro de su currícula. En ese contexto, el taller de cine aparece como un complemento cultural que permite registrar la vida escolar y comunitaria, convirtiéndose además en un valioso documento histórico para la localidad.
La campaña solidaria ya comenzó a difundirse a través de redes sociales, con la modalidad de aportes directos a la tallerista. Desde la institución confían en que el acompañamiento comunitario permitirá concretar la iniciativa y volver a encender las cámaras en Colonia Primavera.

