Imprimir esta página

Corrientes, una parte de nuestra casa común herida por el clima y la especulación

22 Feb 2022
Publicado en Opinión

Arde un 9% de su territorio. Las llamas abrazan bosques, selvas, esteros y campos, caminan por la superficie y por debajo de la tierra

 

“Esta hermana (nuestra casa común, la tierra “es como una hermana”, dice San Francisco de Asís) clama -dice el Papa Francisco en Laudato sí -por el daño que le provocamos a causa del uso irresponsable y del abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella.”

“Hemos crecido pensando que éramos sus propietarios y dominadores, autorizados a expoliarla. La violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes.”

“Por eso, entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto »” (Rm 8,22).” (LS Nro. 2).

Las enseñanzas y advertencias del Santo Padre en esta su primer Encíclica pontificia Laudato si, están, desde luego, dirigidas al hombre y mujer que habitamos esta tierra. Dijo él: “Quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta” (LS Nro. 3).

El hombre no es una libertad que se crea por sí solo

Que no olvide el hombre que “no es solamente una libertad que él se crea por sí solo. El hombre no se crea por sí solo a sí mismo. Es espíritu y voluntad, pero también naturaleza” (cit. Papa Benedicto XVI LS). En unos casos el hombre se crea “cobarde y perverso” como los que provocan los incendios o especulan con ellos, mientras otros se hacen “valerosos y solidarios” como nuestros bomberos.

Para ver la realidad una “ecología integral” y no sólo “verde”

El Santo Padre describe con la minuciosidad de un químico “lo que le esta pasando a nuestra casa” (Cap. 1, pag. 17) y los daños que se producen en la tierra, pero enfocando la cuestión ecológica de una manera “integral”, esto es, partiendo de una antropología cristiana, viendo lo que el hombre es y -como ser en relación -lo que el hombre hace. El cuidado o los daños a la naturaleza son también y al mismo tiempo cuidado o daños a las personas por eso debemos prestar especial atención al daño social, en particular el que sufren las poblaciones pobres.

Lo que está pasando en la Argentina: La Patagonia, Córdoba, Santa Fe, Chaco, Formosa, Misiones y hoy Corrientes

Lo que viene pasando en los últimos años en nuestro país es, según los científicos, efectos del “cambio climático” derivado del calentamiento global (emisiones de gases tóxicos y en especial anidrido de carbono) que provoca el fenómeno de La Niña, que a su vez entre otras cosas provoca sequías, bajante de los ríos, incendios, destrucción de la biodiversidad, desaparición de selvas y bosques, pérdida de humedales y grandes daños en las viviendas, tierras, consechas y agua potable de los pobladores. Lo dice Laudato. Con lo cual podríamos echarle la culpa a los de afuera. Y claro que los grandes del mundo son los principales responsables cuando no hacen todos los esfuerzos necesarios para evitarlo (China gravemente y Estados Unidos).

Los principales afectados son los pobres

Ayer, me decía Juan Martínez, alias “El Gringo”, periodista de Radio Corrientes mientras escribiamos estos comentarios que acababa de dictarse una resolución del gobierno provincial por la cual todos los productores afectados por los incendios tienen que concurrir al municipio de su localidad para completar una declaración jurada donde digan cuántos animales tienen; para implementar una ayuda. Es que la mayoría son pequeños productores que no merecen -por su pobreza -la consideración de los bancos para tener acceso a un préstamo.

¿Seremos capaces?

Una parte de nuestra tierra sufre por la violencia que hay en el corazón humano (del mundo y de los argentinos) ¿seremos capaces de convertirnos para salvar nuestra casa común?

 

Fuente: Nota de Opinión de Hernán Bernasconi para Infobae